Alguna noche,
En algún lugar,
En algún tiempo pasado…
Una dama de largos cabellos castaños…
Sus ojos cafés, fijos y atentos
A la luna brillante, su única compañía
El cielo nocturno que un solo astro gobernaría.
Aquel manto negro con brillantes lucecitas…
Se preguntó si él también lo veía.
¿Él? ¿Quién? El chico de cabellos oscuros y mirada perdida…
Varios siglos, muchas décadas y algunos años…
La eternidad solitaria de una inmortal,
Tanto tiempo le había enseñado a desconfiar.
¿Pero qué hacer? Aquellas eran las consecuencias de su naturaleza vampírica.
Y al respecto, nada haría.
El joven no lo sabía…
Aquella noche dejó una carta que sentimientos contenía…
Sentimientos que en un principio, ella no creyó.
La duda… por largo tiempo la atormentaría.
Sentimientos…
Ella comprendía, aceptaba y correspondía
Pero nada más ofrecía.
La distancia era un problema,
Tan lejos y tan cerca,
Tantas alegrías…
Que ella tal vez compartir quería.
Pero no podía…
Encerrada en el fúnebre castillo, jamás salía.
Rodeado de rosas con filosas espinas…
Herían su alma, sin embargo jamás la tocarían.
Ella ofrece su amistad, y su lejana compañía,
¿El joven comprendería?
Confiaba la muchacha en que así sería.
Pero… quizás no era imposible…
Quizás las cosas cambiarían
Y el destino alguna página para ellos escribiría.
Con una sonrisa
Y calmada ya su alma
Se aleja de la ventana y se recuesta sobre la cama.
Cerrando los ojos, duerme y se prepara
Para el comienzo de otro día de su inmortal y eterna vida.
Eternal Rose...
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